THE CUBAN CENTER - EL CENTRO CUBANO


Cuban Center for Cultural Social & Strategic Studies, Inc
Presents:


Para adquirir una copia o varias copias de este libro de Ediciones Universal
Cuban Center for Cultural, Social & Strategic Studies, Inc. is exempt from Federal Income Taxes as described in section 501(c)(3).
----------------------
Cuban Center for Cultural, Social & Strategic Studies, Inc. está exenta de impuestos Federales, según se describe en la Sección 501(c)(3).


 

 

INFRAESTRUCTURA, ALTA TECNOLOGÍA Y ENERGÉTICOS. Por Manuel Cereijo

En este capítulo se analizan las perspectivas técnicas y económicas actuales, con especial referencia a las materias del título. Cuba confronta una seria crisis económico social, que podemos resumir en las siguientes áreas: divisas, petróleo, zafra, inversiones, energía eléctrica, telecomunicaciones, transporte, salubridad, desarrollo industrial y comercio. Desde luego, el principal problema, el que genera prácticamente todos los otros, es el sistema en sí. No es posible una recuperación económica bajo un sistema totalitario marxista y una economía planificada, dirigida, y controlada por el gobierno. Ninguno de los problemas que confronta Cuba en estos momentos son inherente a una economía capitalista o a un sistema político democrático.

DIVISAS

En 1989, Cuba tuvo una entrada de divisas, producto de todos los renglones económicos del país, de $9,000 millones. En 1997, esto se redujo a $1,100 millones. Para poder mantener un nivel económico mínimo, con importaciones e inversiones semi adecuadas, Cuba necesita una entrada mínima de divisas de $3,000 millones.

A los $1,100 millones, resultante de exportaciones de productos y servicios, hay que añadirle alrededor de $900 millones en remesas enviadas por exiliados cubanos. Estas remesas, hasta ahora, sólo han servido para financiar pequeñas empresas privadas de servicio, como los llamados paladares, las cuales confrontan cada día más impuestos y obstáculos, y para hacer compras individuales domésticas utilizando el dólar como moneda.

Como se indica en el capítulo IV, Cuba tiene una deuda externa en extremo elevada y que representa un obstáculo serio en sus relaciones comerciales y bancarias, especialmente con el Club de París. Esta deuda se reparte entre el Club de París, con una deuda de unos $10,000 millones; bancos europeos, $3,000 millones; y $2,500 millones en deudas comerciales a distintas entidades. A estas cifras, hay que sumarle la deuda en rublos con Rusia, mucho más elevada pero difícil de calcular y que desde luego, Cuba nunca podrá pagar.

Aunque el gobierno cubano le asegura a los posibles inversionistas que el monto de estas deudas no debe ser obstáculo para sus inversiones en Cuba, porque las mismas se utilizarían en productos o servicios de exportación, esto no es toda la verdad, ya que se necesita importar para mantener estas inversiones, y estas importaciones requieren créditos de exportación.

Incluso si Cuba no tuviera deudas con los países suministradores, la falta de divisas del gobierno cubano es un obstáculo para el crédito que Cuba pudiese obtener. Es por ello que, en cuanto a las inversiones extranjeras en Cuba, el gobierno cubano sólo puede ofrecer tierra, edificios, o servicios, pero no ha podido ser partícipe efectivo o socio financiero en las inversiones.

Las telecomunicaciones, o sea, las llamadas de larga distancia entre cubanos en E.U. y en la Isla, y el turismo, son otras de las fuentes principales de divisas para Cuba, ya que las zafras seguirán siendo pobres. Aquí radica también, como un factor muy importante, la actitud de Canadá y la Unión Europea, con respecto a Cuba. Mientras, la percepción de un gran riesgo comercial y político permanezca igual, Cuba no podrá contar con créditos financieros o de importación en la forma y manera convenientes.

PETRÓLEO

El petróleo es, posiblemente, el factor más crítico en el marco de la crisis socio económica que afecta a Cuba. Porque al margen de sus bellezas naturales, de la riqueza de su suelo, de lo benigno y agradable de su clima, de la iniciativa y creatividad de sus habitantes, la Providencia no dotó a Cuba de sus propias fuentes de energía.

En el pasado, Cuba dependía de sus importaciones de petróleo; en la actualidad, Cuba depende de sus importaciones de petróleo, y en el futuro, Cuba dependerá de sus importaciones de petróleo. Este es, quizás, el talón de Aquiles de Castro, y él lo sabe. Si analizamos la posición de Castro en los últimos 40 años, vemos que su política externa se relaciona, o está influida siempre por el petróleo.

Castro, al principio de su gobierno, trató de subvertir y controlar a Venezuela. Después, intervino militarmente en Angola, también gran productor de petróleo. Siempre ha tratado de mantener relaciones amistosas con México, y así lo mismo ha hecho, incluso cuando la guerra del Golfo, con Irak, siendo el voto de Yemen, y el de Cuba los dos votos del Consejo de Seguridad a favor de Irak. A través de los últimos años, claro está, la Unión Soviética fue el principal suministrador de petróleo de Cuba. Esto ha cambiado desde que el bloque soviético se disolvió, por motivos fuera del control de Castro.

El petróleo soviético es 90% producido por Rusia. No sólo la producción de petróleo de Rusia ha disminuido en los últimos 5 años, sino que Rusia está necesitada de divisas, y no está en disposición de canjes o de subsidios como hacía antes. No creo que Castro, en la actualidad, pueda conseguir petróleo a base de canjes, dadas las relaciones comerciales actuales en el mundo. O sea, la crisis petrolera de Cuba es grande y grave. Tiene al país semi paralizado. Castro tiene que conseguir petróleo en el mercado mundial, y para ello necesita divisas, que no las tiene, y si las obtuviese, tendría que dejar de utilizarlas en otras actividades comerciales y mercantiles.

En 1989, Cuba consumió 15 millones de toneladas de petróleo, de las cuales unos 7 millones se utilizaron en la generación de corriente eléctrica. En 1997, el consumo de petróleo de Cuba fue de 5.5 millones de toneladas. El petróleo doméstico, que a finales de los 80, y principios de los 90, era una posibilidad prometedora, se ha mantenido en unas 1.2 millones de toneladas al año, sin esperanza alguna de que esto aumente significativamente. Además, la calidad del petróleo cubano, con un contenido de azufre de alrededor de un 9%, es muy pobre, muy costoso para refinar, y lo hace no apto para ciertas aplicaciones, como son las plantas termoeléctricas de generación de potencia eléctrica.

La búsqueda de petróleo en Cuba se remonta al siglo XIX. Un informe de 1950 del Banco Mundial concluyó que quizás Cuba tuviera posibilidades de explotación petrolífera. Desde 1990, Castro ha intensificado la exploración de petróleo cubano, teniendo diferentes contratos con firmas extranjeras. Las primeras fueron Total Oil y Compagnie Européene de Pétrole, ambas francesas. Después de éstas, han existido contratos de exploración con varias firmas internacionales. Cuba afirma que tiene una reserva de alrededor de 1.5 mil millones de barriles, especialmente en el área de Varadero. Sin embargo, desde 1993, más de 1,800 pozos han sido perforados, sin poder alcanzar éxito en estas operaciones En 1993, Cuba sostuvo su primera ronda para dar licencias a firmas petroleras de exploración. Esto atrajo a más de 70 firmas, del Canadá, Europa, y América Latina. Los riesgos políticos y los reclamos de pagos contra el gobierno cubano hicieron fracasar esta licitación.

En 1994 había seis firmas explorando petróleo en Cuba: Total, de Francia, Taurus, de Noruega, Canadá North West, Geopetrol, de Francia, Premier, de Inglaterra, y Oil for Development, de Inglaterra. Ninguna de estas exploraciones ha tenido éxito, y ya estas firmas han cesado sus esfuerzos al respecto. Hasta la fecha, han habido contratos y operaciones de exploración, todas infructuosas, por firmas como Mexpetrol, de México, Petrobras, del Brasil, la Meridian, del Canadá, y la británica, Premier Consolidated Oilfields. Así como la Ros-Cuba, un consorcio ruso-cubano, que ha intentado ciertas actividades de compra venta, mercadeo, etc, sin ningún éxito. Posiblemente, para principios de 1999, Petrobras comience de nuevo exploraciones petrolíferas en Cuba.

Cuba tiene cuatro refinerías de petróleo, en Cabaiguán, Cienfuegos, La Habana, y Santiago de Cuba, con una capacidad nominal de 11 millones de toneladas de crudo por año, aunque la capacidad real, debido a roturas y falta de piezas, es de unos siete millones de toneladas al año. Existen once terminales marítimas y 17 almacenes de petróleo. La terminal de Matanzas, construida para super tanqueros, tiene capacidad para barcos con un peso muerto de 150,000 toneladas. Existe un oleoducto de Matanzas a Cienfuegos, de 187 Kms. de largo, y diámetro de 530 milímetros. Este oleoducto está conectado a la refinería de Cienfuegos, la más moderna de Cuba.

En resumen, el petróleo es vital para el desarrollo socio económico de Cuba, y representa una verdadera crisis en estos momentos. En 1990, Cuba importó petróleo crudo y refinado por un valor de $1,950 millones. Esta suma se redujo a $835 millones en 1995 y $750 millones en 1997, o sea una reducción de un 60%. El país está afectado seriamente en todos los sectores económicos importantes debido a esta escasez.

TURISMO

Cuba ha avanzado en la industria turística desde 1991, pero no en la forma deseada e incluso proyectada por el gobierno. La isla tiene más de 2,000 millas de costas y playas, así como zonas montañosas, valles, y regiones magníficas para la pesca, la caza, y actividades al aire libre. En la actualidad, el grupo Sol Melia es el mayor inversionista, con una cadena de nueve hoteles, siendo el primero en ser construido el Sol Meliá de Varadero, en 1990, a un costo de $70 millones. Las principales zonas turísticas son La Habana, Varadero, Trinidad, Isla de Pinos, Cayo Cocos, y los tradicionales valles y centros turísticos de la década de los 50.

Específicamente, Pinar del Río es famoso por la belleza de su Valle de Viñales y sus montañas, y por sus baños termales. La Habana, es la capital, con apreciables valores arquitectónicos e históricos. Tiene como especiales atractivos el Paseo del Malecón y las playas de Santa María del Mar, además de museos, teatros, salas de conciertos y galerías. También mantiene, para el turista, una vida nocturna activa. Varadero es la playa más famosa de Cuba. Una arena finísima y aguas de varias tonalidades de azul, que se extienden por más de 25 Kms. ininterrumpidamente.

La Península de Zapata representa una zona protegida de fauna endémica y migratoria. Sus sitios turísticos más sobresalientes son la Laguna del Tesoro, las playas Larga y Girón, y Caleta Buena. Trinidad es una de las primeras villas fundadas por los españoles en el siglo XVI. Presenta hermosas montañas, y bellísimas playas. Cayo Largo es accesible desde Varadero y La Habana, y cuenta con 20 Kms. de playas notables por su calidad excepcional. También importantes son los cayos de la costa norte, incluyendo a Cayo Coco y Cayo Guillermo. Por último, Santiago de Cuba conserva grandes valores históricos y culturales.

La industria turística fue reestructurada en 1994, bajo la dirección de un Ministerio, aunque Habanatour, parte del grupo Cimex, sigue siendo un factor importante; las corporaciones Cubanacán y Gaviota mantienen asimismo sus funciones. La mayor parte de los hoteles son operados por contratos con firmas de servicios de administración.

Sin embargo, el número de turistas que visitó Cuba en 1997, fue de 1.2 millones. Cuba tiene que aumentar el número de turistas a un mínimo de 6 millones por año, pero no cuenta con los hoteles, facilidades, ni la infraestructura para este desarrollo. Como índice de comparación, el Estado de la Florida, similar en geografía y población a Cuba, recibe un promedio de 40 millones de turistas cada año. Las ganancias producto de este sector, le representan a Cuba aproximadamente un 8% de las entradas brutas, siendo el 10 % para las firmas extranjeras. El informe financiero del grupo Sol Meliá de 1997, señaló una entrada bruta de 14 millones de pesetas, con una ganancia de 1.2 millones de pesetas. La mayor proporción de turistas proviene de España, Italia, México y Canadá.

La industria turística de Cuba recibe un turista barato, con paquetes a costos muy bajos, y sin las facilidades para gastar fuera de los lugares de destino. La infraestructura para esta industria, desde comida a bebidas, transporte, etc., proviene del área dólar, lo que aumenta considerablemente el costo de la misma. Se estima que por cada dólar de entrada en esta industria, 0.75, o sea, el 75% se gasta en costos de infraestructura en área dólar. La entrada neta de divisas del gobierno de Cuba, proveniente de esta industria, se estima fue en 1997 de $300 millones. Hasta que Cuba sea un país libre, democrático, y pueda recibir el turismo de los Estados Unidos, esta industria no alcanzará niveles de gran importancia económica, comparado con regiones vecinas.

ENERGÍA ELÉCTRICA

Las principales formas de generar energía eléctrica en el mundo moderno son la hidráulica y la de vapor. Para generar energía eléctrica por medio de turbinas hidráulicas, un país necesita grandes caídas de agua. Las turbinas de vapor funcionan con los siguientes combustibles: carbón, gas, petróleo, y uranio. Otras formas de generar energía eléctrica incluyen los molinos de viento, plantas geotérmicas, células solares, e incluso movimientos de las mareas, pero ninguna de éstas puede proporcionar energía eléctrica en grandes cantidades.

En Cuba existe sólo una planta hidráulica, en el Hanabanilla, y el resto son turbinas de vapor que utilizan el petróleo o el gas como combustible. Existe también, sin terminar, la planta nuclear de Juraguá, en Cienfuegos, que obviamente usaría el uranio como combustible. El consumo de energía eléctrica de un país, y la disponibilidad de esta energía, son factores indicativos del desarrollo económico del país, y del nivel de vida de sus habitantes.

Cada planta generadora de electricidad cuenta con varias unidades de generación. En todo país civilizado, y con un desarrollo económico normal, estas unidades se subdividen en básicas, que son las que funcionan a plena capacidad todo el tiempo; intermitentes, cuya función principal es la de responder a demandas rápidas de energía, y las cuales se unen al sistema o se desconectan del mismo, de acuerdo con las necesidades inmediatas; y las unidades pico, o sea las que funcionan sólo durante las horas pico, y a intervalos de tiempo breve durante el día. Desde luego, en la Cuba de 1998, esta división no existe, debido a las pobres condiciones de las plantas, y a la carencia de controles computarizados para el sistema eléctrico.

Cuba tiene una capacidad instalada de 3,500 Megavatios. De estos, debido a factores que explicaremos en esta sección, hay una capacidad generadora real de 1,200 Megavatios. El 85% de estas plantas utilizan petróleo como combustible. La industria de energía eléctrica tiene unos 29,000 empleados, de los cuales 4,000 son técnicos y 850 son ingenieros. En 1989,la demanda de energía eléctrica en Cuba era de 2,500 Megavatios, que estaban distribuidos en la siguiente forma: el 60% correspondía al sector industrial; el 4% al sector agrícola; el 8% al sector comercial; y el 25% al sector doméstico. El resto a misceláneos. Esta demanda, debido a la paralización industrial, a la escasez de utensilios domésticos, y a la disminución en el sector agrícola, ha decaído a 950 Megavatios.

La composición de los equipos, componentes e instrumentos del sistema electroenergético de Cuba es variada, proviniendo de Estados Unidos (pre Castro), la antigua Unión Soviética, Eslovaquia, República Checa, Japón, Francia, e Italia. Las plantas generadoras principales se encuentran en: Mariel, con 300 Mw de capacidad; Tallapiedra, con 100 Mw.; Regla, con 150 Mw.; Santa Cruz del Norte, con 100 Mw.; Matanzas, o Antonio Guiteras, con 330 Mw.; Cienfuegos, o Carlos Manuel de Céspedes, con 400 Mw. ;Felton, con 250 Mw.; Nuevitas, con 100 Mw.; y Santiago de Cuba, o Renté, con 300 Mw.

Algunas unidades tienen más de 50 años de instaladas, aunque el promedio de instalación de las plantas es de 25 años, debido a las unidades más modernas de Matanzas, Cienfuegos, y Felton, principalmente. Las unidades de Matanzas y Cienfuegos, de tecnologías italiana y japonesa respectivamente, son las que mantienen tanto el ciclaje del sistema, como la estabilidad del mismo, cuando ocurren roturas o paros en otras unidades. La planta de Felton es de la República Checa, y aunque fue puesta a funcionar en 1995, su tecnología data de 1980.

Además de las plantas principales, existen plantas pequeñas, para un total de 46 unidades de operación, distribuidas en 20 lugares. El voltaje de transmisión es 110 Kilovoltios y 220 Kilovoltios. El país está conectado en una red de 220 Kv. Los conductores de transmisión son, en su mayor parte, ACSR 150mms. Toda la distribución es aérea, excepto algunos sistemas soterrados en La Habana que datan de antes de 1959.

El deterioro de las plantas y equipos del sistema ha sido causado por la falta de mantenimiento, la escasez de piezas de repuesto, la escasez de petróleo, y el uso de petróleo cubano, que contiene un porcentaje alto de azufre, y es por ello no apto para el uso en las calderas de generación. Cuando la gran crisis de la escasez de petróleo comenzó, a principios de 1992, el gobierno decidió, para ahorrar combustibles, implantar el régimen de los apagones. Esto es muy perjudicial para el sistema eléctrico, no sólo por la operación intermitente de equipos y componentes, tanto de transmisión y distribución, o de los usuarios, sino porque cada vez que se produce una interrupción del servicio eléctrico, o que se restablece, por breves segundos el sistema está expuesto a corrientes de hasta 300% por encima de lo normal, lo cual causa, a través del tiempo, roturas en el sistema electroenergético. Además, estos apagones producen un desequilibrio en el balance o estabilidad del sistema, alterando la frecuencia e incluso la rotación en las plantas generadoras.

El régimen de Castro al darse cuenta del daño causado por este método de interrupciones, tomó la decisión de utilizar petróleo doméstico para evitar las mismas. Pero el uso de petróleo cubano, dañó las calderas de muchas unidades, ya que el alto contenido de azufre, alrededor de un 9%, crea ácido sulfúrico, y corroe las mismas. Si a esto unimos la dificultad en la adquisición de piezas, ya sea por falta de divisas, o porque el desplome del bloque soviético presentó un problema logístico enorme, debido a la privatización en esos países de las industrias, o a que las mismas están localizadas en diferentes países nuevos, tenemos como resultado el deterioro enorme del sistema eléctrico de Cuba.

Cuba utilizaba, en la década de los 80, 40 millones de barriles de petróleo al año para el consumo, es decir, el uso en la producción de energía eléctrica, equivalente a 7 millones de toneladas de petróleo. En 1997, la importación total de petróleo por Cuba, para toda aplicación o consumo, fue de 5.4 millones de toneladas. El régimen de apagones se ha logrado controlar, con sus aumentos y disminuciones, de acuerdo con la demanda, pero controlado, por la gran caída en la demanda de electricidad, como mencionamos anteriormente, de 2,500 millones de Megavatios en 1989, a 950 millones en 1997. O sea, el sistema está operando a un 30% de su verdadera posibilidad de generación; la gran caída en la demanda mantiene al sistema funcionando, pero a un nivel muy por debajo de lo requerido por un país para sostener un crecimiento industrial.

Para que un país pueda sostener un desarrollo económico industrial adecuado, y sus habitantes puedan disfrutar de un nivel de vida próspero, tiene que haber disponibilidad de energía eléctrica, es decir un mínimo de 350 Vatios de generación instalada por habitante. Teniendo en cuenta la población actual de Cuba, esto representa una capacidad instalada de generación mínima de 3,900 Megavatios.

Además de disponibilidad, el sistema requiere eficiencia, tanto en la generación, como en la transmisión y distribución de la energía. El 65% de las unidades generadoras actuales pueden clasificarse como de eficiencia baja o mediana. Esto, entre otras cosas, implica un consumo mayor de combustible, y por lo tanto no es recomendable. Al mismo tiempo, hace mayor el costo de generación por unidad. Los sistemas de transmisión y distribución necesitan ser completamente modernizados y requieren normas de control e instrumentación computarizados para todo el sistema nacional.

Antes de Castro el sistema de energía eléctrica en Cuba estaba formado principalmente por: la Compañía Cubana de Electricidad, o CCE, que fue subsidiaria de la American and Foreign Power Company. Esta compañía le suministraba energía al 85% del país. En partes de Pinar del Río, así como en Trinidad, y otras poblaciones de Las Villas, estaba la Compañía Hernández y Hermanos. La Compañía Tabares, pequeña, le suministraba energía a la parte central y norte de Pinar del Río, y la Compañía Isla de Pinos Utility le suministraba energía a Isla de Pinos. Muchos centrales azucareros, y algunas empresas industriales grandes, suministraban energía no solo a sí mismas, sino a las poblaciones pequeñas alrededor de las mismas. Esta fragmentación territorial no es muy recomendable, ya que es una industria que requiere una infusión grande de capital.

El objetivo futuro en Cuba debe ser el de alcanzar una capacidad instalada de 350 Vatios por persona en cinco años, en forma eficiente y barata. Si consideramos los costos promedios de reconstrucción y/o construcción de plantas y unidades como de $900 por kilovatio, se calcula un capital de $1,500 millones por los primeros cinco años. A esto tenemos que añadirle un capital adicional de $650 millones en los primeros cinco años para la construcción y/o reconstrucción de las redes de transmisión y distribución, a fin de establecer un sistema nacional moderno de flujo energético.

CENTRAL NUCLEAR DE JURAGUÁ

Este análisis nos lleva finalmente al tema de la Central Nuclear de Juraguá ¿Era necesaria la construcción de una planta nuclear de generación de energía eléctrica en Cuba? La respuesta es afirmativa, dados los costos y la escasez de petróleo en Cuba.

Hoy en día, los costos de construcción de una central nuclear están por debajo de los de una planta convencional. Desde luego, bajo un gobierno irresponsable, como el de Castro, es inadmisible que se permita la terminación y operación de una planta nuclear. La Central de Juraguá tiene varios problemas, que tendrán que ser cuidadosamente estudiados por un grupo de ingenieros especializados, tan pronto estemos ya en una Cuba post Castro. El primer problema que se confronta en Juraguá es que la tecnología soviética o rusa es no sólo antigua, data de 1962, sino defectuosa. En Juraguá se están construyendo las unidades VVER-440, modelo 318, con enfriamiento por agua a presión.

Las principales áreas de preocupación en la planta de Juraguá son: deficiencias en la construcción; fallos de seguridad y control durante el proceso de instalación; falta de mantenimiento adecuado durante estos años de paralización; el pobre diseño ruso en cuanto a los sistemas de emergencia y de control de fuego; el pobre entrenamiento y experiencia del personal cubano, que fue adiestrado en reactores soviéticos 230, distintos a los de Juraguá. También, debemos tener presente que el error humano es el principal causante de accidentes industriales. Para operar una planta nuclear, el personal tiene que estar emocionalmente estable, con un mínimo de preocupaciones. Es obvio que este no es el caso del personal cubano, agobiado por tantos problemas cotidianos de subsistencia, salud y temor.

A estos fallos, tenemos que añadirle violaciones de las normas internacionales en áreas relacionadas con el control de calidad y las deficiencias en el proceso de construcción estructural. Tenemos casos de pisos y paredes en los que se utilizó concreto que no cumple con las normas. Paredes de concreto o de metal, que deben ser construidas de una pieza, o monolíticas, y que fueron fraguadas en partes, o soldadas en el caso de las de metal. Daños causados en las soldaduras y uniones de las tuberías del sistema de enfriamiento por agua, una vez empotradas en concreto. Estas tuberías son las que conducen el agua a presión, para mantener la temperatura del reactor a un nivel adecuado. Ingenieros que han trabajado en el departamento de control de calidad, y que han tenido acceso a los rayos X tirados a estas tuberías después de ser empotradas, estiman entre un 8% a un 11% de tuberías dañadas , que necesitan ser reemplazadas. No olvidemos que un accidente ocurre cuando la temperatura o la presión del reactor suben por encima de los niveles operacionales, causando que el material radioactivo quede expuesto.

El uso de alambre eléctrico por debajo del código requerido en el sistema de alambrado eléctrico de la central, es decir, violación de los códigos del alambrado, y reemplazando en múltiples ocasiones alambre de calibre 6 u 8, por alambre menos grueso, de calibre 12 o 14, lo que conlleva un posible aumento en las temperaturas de los alambres, y posible causa de fuego. Finalmente, la construcción del contenedor o foso de agua y otros productos químicos, como acido bórico, sulfato de sodio e hidróxido de potasio. Este contenedor tiene la función de evitar un aumento en la presión del reactor, para que no sobrepase los límites operacionales. Éste fue construido con una capacidad de 21,000 pies cúbicos, y no de 27,500 pies cúbicos como lo requieren las normas internacionales y por debajo del tamaño requerido aun por las normas rusas, en una franca violación de las normas más elementales de seguridad.

Estudios realizados por la NOAA, agencia federal de los Estados Unidos, sobre el flujo de aire que emana de Cienfuegos, y por ende de las posibles radiaciones nucleares, indican que las mismas llegarían a la Florida, hasta la zona de Orlando, en un mínimo de 24 horas, y un promedio de 52 horas. En 72 horas, las radiaciones alcanzarían el Caribe y Centroamérica, y desde luego, las Carolinas, Louisiana y parte de Texas. Las radiaciones que emanan de una planta nuclear se propagan más rápido, y son más mortíferas, que las de una explosión nuclear, debido al nivel de altura de su propagación.. La Florida, parte del Caribe y de México, se encuentran dentro de la llamada zona roja, o sea, de máxima peligrosidad para la vida humana, la fauna, y la flora, o sea, la ecología en general. Esto representaría muertes, un mayor número en la incidencia de distintas formas de cáncer, deformidades congénitas, abortos, enfermedades dérmicas y respiratorias.

El reactor de Juraguá no es similar al de Chernobyl, es más peligroso. En la Alemania Oriental existían 4 plantas similares y fueron inmediatamente cerradas por el gobierno de Alemania Occidental cuando la reunificación. Existen plantas similares en Eslovaquia, Bulgaria, y Hungría. Todas estas plantas fueron construidas y puestas en operación sin cumplir con las normas internacionales de la Comisión Internacional de Energía Atómica. Todavía, en 1998, algunas de estas plantas se encuentran bajo inspección y reconstrucción antes de permitírseles operar de nuevo.

Al mismo tiempo, de ser operacional la planta, tenemos que preocuparnos por la disposición que haría Cuba de los residuos nucleares. Esto ha sido una pesadilla para el mundo desde los comienzos de la era nuclear. Los Estados Unidos han considerado lanzarlos al espacio, en cohetes, enterrarlos en zonas polares heladas o sumergirlos en capas profundas del océano. Sin embargo, la manera más segura todavía es depositarlos en una zona remota, profunda, de manera que no tengan efectos ecológicos adversos o dañinos al ser humano. De esta forma, la radioactividad se disipa al nivel de depósitos de uranio subterráneos. El lugar de depósito debe estar, por lo menos, 600 pies por encima del nivel del agua subterránea, para evitar que el agua manantial tenga contacto con los residuos. La construcción de estos depósitos requiere una tecnología superior.

Los Estados Unidos lo depositan actualmente en túneles cavados en montañas, dentro de cilindros de aleaciones especiales de titanio o de níquel-cromo, con acero inoxidable. Las soldaduras que estos cilindros requieren son especiales, y de una alta tecnología. Cuba no tiene la tecnología ni la infraestructura, ni los recursos, para disponer adecuadamente de estos residuos. Un estudio realizado por el gobierno cubano a mediados de los 80, designaba una zona entre Santa Clara, Cienfuegos y Sancti Spiritus, en una finca llamada la Campana, como posible depósito de estos residuos. Obviamente, esta zona no cumple con ninguno de los requisitos antes mencionados. Las posibles radiaciones de escape de estos residuos serán un peligro también para la salud no sólo del pueblo cubano, sino de los Estados Unidos.

Una característica especial de los reactores VVER 440, como los de Juraguá, es que anualmente se debe realizar la recarga del combustible, lo que exige la parada de la instalación; durante ésta una parte del combustible que ya ha trabajado se cambia por combustible fresco. Los regímenes no periódicos de trabajo, que son en definitiva los que más frecuentemente se presentan en la práctica, complican considerablemente el problema de la explotación del combustible nuclear, y hacen este cambio aún más necesario.

Las piscinas de recarga se destinan para colocar los conjuntos combustibles que han sido extraídos del reactor, para luego ser transportados a la piscina de almacenamiento prolongado, junto con los conjuntos combustibles frescos que van a ser utilizados en el reactor inmediatamente antes de la recarga. En esta piscina es que el combustible tiene que ser depositado cuidadosamente. En el primer circuito del reactor, y en algunos de sus sistemas auxiliares, se trabaja con agua radioactiva, con una posible fuga si el equipamiento técnico no funciona correctamente. Todas estas operaciones conllevan un riesgo enorme de escapes radioactivos, que afectarían no sólo a Cuba, sino al Caribe y sureste de los Estados Unidos.

Desde 1992 hasta la fecha, Rusia y Cuba han tratado en varias ocasiones de continuar la construcción de Juraguá. En 1994, el Presidente ruso Boris Yeltsin, le encargó a una firma italiana que condujera un estudio de factibilidad, para obtener información sobre el costo y tiempo necesario para la terminación de la Central Nuclear, así como el retorno a la ganancia de la inversión. El estudio determinó que se necesitaban $400 millones para la terminación de la primera unidad y $800 millones adicionales para la terminación de la segunda unidad. Terminar la primera unidad llevaría aproximadamente 14 meses y tres años terminar la segunda unidad. En el retorno a la ganancia es donde está la gran dificultad de obtener financiamiento de otros países o grupos inversionistas, dada la crisis económica por la que atraviesa Rusia. El peso cubano, que es lo que los usuarios del sistema pagarían por el consumo eléctrico, no tiene validez ni solidez internacional.

En 1995 se consideró la posibilidad de suministrarle electricidad al sur de México, mediante un cable submarino desde el oeste de Cuba. El dinero recaudado pudiera haberse utilizado para financiar Juraguá. Esto le hubiese costado a México casi la mitad del costo que si construyese una planta nueva en su territorio, y además no tendría inconvenientes ecológicos. La crisis económica de México paralizó, al menos por el momento, este proyecto.

Sin embargo, desde 1995 hasta la fecha, Rusia se ha gastado alrededor de $85 millones en el mantenimiento de la planta, así como en la adquisición de equipos menores e instrumentos que habían sido afectados por la intemperie. En febrero de 1997, miembros de la agencia federal GAO, Oficina General de Contabilidad, de los Estados Unidos, se reunieron con el Vice Ministro ruso de Energía Atómica, el cual indicó las intenciones de Rusia de reanudar la construcción de los reactores nucleares en Cuba. Más adelante, en marzo de 1998, Rusia y Ucrania anunciaron la posible terminación de la Central. Ambos países han enviado secretamente a Cuba, tanto material de construcción como expertos nucleares.

La Comisión Internacional de Energía Atómica, IAEC, se ha gastado, entre 1986 y 1996, $12 millones en asistencia técnica a Cuba con sus reactores nucleares. Cerca de $9 millones han sido en equipos, sistemas de computadoras, equipos de mediciones de radiación y equipos de laboratorio. Desde 1996 hasta mediados de 1998, la IAEC se ha gastado $1.7 millones en asistencia técnica y $2.8 millones en entrenamiento de ingenieros y técnicos cubanos. Una gran parte de estos fondos los ha utilizado Cuba para el mantenimiento de la planta durante el período de inactividad. Un dato importante e interesante es que esta ayuda ha sido dada a través de los fondos de cooperación técnica de la agencia. En 1996, los Estados Unidos contribuyeron con un 30% del presupuesto de estos fondos de la IAEC. La contribución de los Estados Unidos es de aproximadamente $50 millones al año.

No hay duda de que la terminación de Juraguá, bajo las condiciones existentes, representa una amenaza para la seguridad de Cuba y los Estados Unidos. En resumen, la Central Nuclear de Juraguá deberá ser un tema de estudio muy meticuloso, durante el periodo de transición, para poder determinar, dados sus factores de seguridad y costo, si es factible o no su terminación y puesta en servicio.

TELECOMUNICACIONES

El área o infraestructura de las telecomunicaciones, es no sólo una de las más importantes para el futuro desarrollo de Cuba, sino que a su vez, es una de las más necesitadas. En los últimos 30 años el mundo ha experimentado una verdadera revolución en el campo de las telecomunicaciones, de la cual Cuba no ha sido partícipe. Desde fibras ópticas, a sistemas de microondas y satélites, de cables coaxiales a teléfonos inalámbricos y celulares, de centrales digitales a sistemas computarizados, acceso al internet, al correo electrónico, así como la televisión interactiva.

Cuba contaba en 1959 con un sistema de comunicación oral que proveía 15 líneas telefónicas por cada 100 habitantes. Actualmente, en 1999, existen muchos países latinoamericanos y europeos que no alcanzan este índice. Como punto de referencia, podemos indicar que en Estados Unidos existían en 1998, 90 líneas telefónicas por cada 100 habitantes, y en España hay 40 líneas telefónicas por cada 100 habitantes. El promedio en países avanzados, en 1998, es de 58%, y en países en vías de desarrollo es de 10%. Debido al deterioro del sistema, y a la no adquisición de equipos suficientes, Cuba tiene, en 1998, un índice de 3 líneas telefónicas por cada 100 habitantes. Pero no sólo ha decaído el número de líneas telefónicas, sino que la calidad del sistema, o sea, capacidad, rapidez, seguridad y sensibilidad, no está al nivel de los sistemas modernos de telecomunicaciones. En 1998, había 1,500 ingenieros trabajando en el sistema nacional de telecomunicaciones.

Hoy en día, para poder competir internacionalmente, desde la agricultura a la alta tecnología, desde el comercio a la oferta de servicios, se necesita un sistema de telecomunicaciones adecuado, que permita el uso rápido y siempre disponible de facsímiles, computadoras, celulares, conferencias telefónicas, correo electrónico, etc.

Cuba cuenta actualmente con 500,000 líneas de acceso telefónico, de las cuales 200,000 están en la zona metropolitana de La Habana. Las centrales telefónicas, o sea, los sistemas de intercomunicación, son los llamados paso a paso (step-by-step), y de barras cruzadas (crossbar), y un sistema digital pequeño que sirve el área del aeropuerto de La Habana. Los sistemas de paso a paso, y de barras cruzadas, datan de los años 40 y 50.

En La Habana existen actualmente 17 Oficinas Centrales, de las cuales un 45% son de paso a paso (step by step), y un 55% de barras cruzadas. Las más antiguas, como en los barrios de Príncipe, Guanabacoa, Monte y Buenavista, utilizan equipos de Estados Unidos, de finales de los 40, mediados de los 50. Otras utilizan equipos húngaros y alemanes, de finales de los 60. Los sistemas digitales para las centrales telefónicas fueron desarrollados a mediados de la década de los 60, y son los que predominan en los países avanzados. De las líneas telefónicas de Cuba, 300,000 pertenecen al gobierno y 200,000 son para uso doméstico. También existen 11,500 teléfonos públicos, con sólo un 65% de los mismos en estado operacional. Estos teléfonos públicos, en su mayoría son de procedencia japonesa y alemana.

En la zona metropolitana de La Habana existen cables soterrados, pero la mayoría del sistema está interconectado por cables montados al aire en postes. Estos cables requieren un mantenimiento más grande debido a que están expuestos al medio ambiente. Los métodos de mantenimiento usados en Cuba datan de prácticas equivalentes a la de Estados Unidos en la década de los 70', que requieren una fuerza laboral tres veces mayor que los métodos mecanizados modernos. Aquí radica un área que en la Cuba post Castro hay que desarrollar enormemente, soterrando cables, e instalando cables coaxiales y de fibras ópticas.

Existe un sistema de microondas, de origen francés, equipos Thompson, con una capacidad de 960 canales, y que interconecta a La Habana con las capitales de provincias antiguas. Este sistema tiene 16 super grupos de 60 canales. El equipo existente en Villaclara, Camagüey, y Santiago es el francés modelo LTT. En Pinar del Río y en otros centros secundarios es el alemán VKM. También existe un sistema de cable coaxial de 1920 canales, de origen alemán, y que está instalado a lo largo de la autopista «8 Vías» hasta Cabaiguán, y de ahí prosigue paralelo a la Carretera Central hasta Santiago de Cuba. Existen repetidoras cada 6.3 Kms. instaladas en casetas, sobre tierra. Las facilidades coaxiales tienen terminales en las ciudades siguientes: Sancti Spiritus; Cienfuegos; Villaclara, Ciego de Avila; Victoria de las Tunas; Camagüey; Bayamo; Santiago de Cuba; Guantánamo; Holguín; y Cerro Pelado. En esta última, existen 24 canales de comunicación con Jamaica. Esta terminal de Cerro Pelado está conectada a una línea de microondas que se utiliza para el Corredor Aéreo de comunicaciones, AICC. Los equipos localizados en las capitales de las provincias antiguas son equipos terminales. En las otras ciudades, las terminales se conectan con las facilidades CW20 de microondas.

El total de las centrales telefónicas de Cuba es de 365. Los equipos de barras cruzadas son de procedencia de Estados Unidos, de antes de 1959, y de la antigua Alemania Oriental, del tipo ATZ 63, ATZ64, ATZ65. Todos los equipos de paso a paso son de los Estados Unidos, anteriores a 1959. Una central telefónica típica en Cuba tiene una capacidad de 10,000 líneas de acceso, y se encuentran en las zonas urbanas de más población. Los pueblos más pequeños tienen centrales de menos capacidad. Las centrales telefónicas tendrán que ser completamente modernizadas, con sistemas digitales de intercambio, para poder ofrecer un servicio compatible con un desarrollo económico y social adecuado. Se necesitará una gran inversión en este empeño.

El sistema internacional de larga distancia comprende el satélite IntelSat, un sistema japonés con 24 canales y el Intel Sputnik, un sistema manual ruso con 60 canales. Existe un cable submarino instalado en 1950 entre Cayo Hueso y La Habana, con dos cables coaxiales para transmisión en cada dirección, y 24 canales de capacidad. Otro cable está instalado entre Cayo Hueso y Cojímar, con 138 canales digitales, instalado por la ITT.

Existen facilidades especiales para la transmisión de datos, utilizadas sólo para asuntos oficiales del gobierno. La red de transmisión de datos tiene tres centros, La Habana, Matanzas, y Villaclara, donde existen sistemas computacionales. La velocidad de transmisión es de 9,600 Bps. Existen también tres redes LAN en La Habana , una en Matanzas, y otra en Villaclara. Moduladores/demoduladores (modems) se utilizan para la transmisión de datos en sistemas de audio de 300, 1,200, y 9,600 Bps. Estos circuitos son para uso militar.

Un sistema de microondas fue instalado en 1957 para la transmisión de video y 36 canales adicionales de audio. Este sistema opera entre Guanabo y la Florida. Se compone de tres sistemas de frecuencias radiales, la primera opera a 3 GHz, entre La Habana y Guanabo. La segunda opera en UHF entre Guanabo y Florida City. La tercera opera con 3 GHZ entre Florida City y Miami, con una repetidora en Goulds. En La Habana, el sistema termina en el primer piso del Edificio Masónico, en Carlos III. Los transmisores y receptores son TD-2, así como equipos L-1 de la ya no existente Western Electric.

En Guanabo existen también antenas parabólicas conectadas a sistemas del gobierno. Estas operan con 10Kw y con frecuencias de 629MHz y 740 MHz, junto con dos receptores sintonizados a 840 MHz y 880 MHz. Actualmente, el 75% de las llamadas de larga distancia son con los Estados Unidos. Este promedio aumentará después del derrumbe del régimen de Castro.

El 11 de diciembre de 1991 se creó en Cuba la empresa mixta Teléfonos Celulares de Cuba, S.A. - Cubacel; esta empresa mixta la forman la entidad Telecomunicaciones Internacionales de México, S.A. y el Gobierno de Cuba. Se trata de un consorcio con capital mexicano, al 70% de participación. Cuba aportó el uso mobiliario, así como de torres de transmisión, y el uso del espectro radioeléctrico. La empresa de México aportó los equipos necesarios para las radiobases de Televilla, del Hotel Habana libre (antiguo Hilton), Guanabo, Varadero, y repetidores, así como todo el equipo necesario para el sistema, con un monto de $3 millones. En Febrero de 1993 se inició la operación comercial entre La Habana y Varadero. Ya para finales de 1997, el sistema abarcaba toda la Isla, con subsistemas en Occidente, Oriente, y Central. Cubacel tiene una utilidad anual, como promedio, de $5 millones. Este sistema celular, desde luego, no puede ser utilizado por la población cubana.

El valor de los equipos instalados en Cuba en 1998 ha sido calculado en aproximadamente $210 millones, de acuerdo con el valor de los mismos en el mercado actual, y teniendo en consideración los factores de depreciación. El 85% de las centrales tendrán que ser completamente modernizadas, dejando sólo ciertas regiones poco pobladas con algunos equipos existentes. La modernización de las centrales existentes comprende también, dentro de este análisis, todos los equipos dentro y fuera de las mismas, así como los cables de conexión.

El costo necesario para modernizar el sistema telefónico y de telecomunicaciones de Cuba, en cuanto a equipos, edificios, instrumentación, y edificación para las centrales telefónicas, si nos basamos en precios y costos del mercado en 1998, sería de $2,100 millones en un período de cinco años. Para la reconstrucción, modernización, y construcción de los sistemas de planta externa, o sea, fibras ópticas, cables coaxiales, microondas y cables regulares, se necesitará un capital de $1,200 millones en los primeros cinco años. Al mismo tiempo, hay que establecer un sistema de comunicación celular, que permita una comunicación interprovincial rápida y estable. Este sistema requeriría un capital inicial de $450 millones. La privatización inmediata del sistema telefónico es esencial en cuanto comience el periodo de transición.

TRANSPORTE

No existen actualmente grandes deficiencias en cuanto al sistema nacional de carreteras, ya que el gobierno ha construido nuevas carreteras para un posible uso militar. Pero sí hay necesidad de reconstrucción y mantenimiento, así como de ampliación y enlace de ciertas carreteras. El sistema ferroviario, en cambio, está prácticamente en ruinas, así como el sistema de autobuses, tanto urbanos como interurbanos.

El sistema de carreteras necesitará una inversión de $1,800 millones en los primeros cinco años de un gobierno post Castro para ampliar y mejorar el sistema actual. Esto incluye la terminación de la Autopista 8 Vías, desde Ciego de Avila, pasando por Camagüey, Las Tunas, Bayamo, Manzanillo, y Pilón, para conectar con el segmento existente entre Pilón y Baracoa, y continuar de Baracoa a Moa, Mayarí, y Holguín, conectando de nuevo a Las Tunas.

Al mismo tiempo hay que mejorar las carreteras que interconectan la Carretera Central y la Autopista 8 Vías con los principales centros urbanos, porque un desarrollo económico regional homogéneo necesita un sistema completo de enlace por carreteras. Se ha previsto la construcción en los primeros cinco años de 950 kilómetros de carreteras. El sistema de carreteras de Cuba tiene una extensión de 15,000 kilómetros. Las carreteras existentes tienen que ser sometidas a un mantenimiento rápido, ya que presentan un estado deplorable, debido a que la terminación de las mismas siguió más un plan político que un plan técnico estructural.

El gobierno ha construido varios pedraplenes que necesitan también ser convertidos en carreteras. Los principales centros urbanos necesitan con urgencia un plan de mantenimiento para sus calles. Para el plan de mantenimiento, basado en costos promedios actuales, harán falta unos $125 millones por año, durante los primeros cinco años. Este mantenimiento de carreteras urbanas e interurbanas se ha calculado a base de $25 millones para el mantenimiento anual de las calles y carreteras urbanas y de $100 millones anuales para el mantenimiento de las carreteras interurbanas.

Es muy importante el restablecimiento rápido de sistemas de tránsito urbano, que permitan una movilidad efectiva de la población en los centros urbanos. La inversión en el sistema de transporte urbano se ha estimado en $ 380 millones en los primeros cinco años, con un costo operacional anual de $200 millones. Se calcula la adquisición de 5,400 autobuses de 45 pasajeros en los primeros cinco años, con una distribución entre las principales ciudades, de acuerdo con la extensión urbana y población, por ejemplo, 3,000 para La Habana, 230 para Santa Clara, 475 para Santiago de Cuba, etc. Estos cálculos se basan en la falta de transporte privado de la población durante los primeros años de la transición, el número de habitantes de las ciudades, el posible número de pasajeros en las horas de demanda máxima, y el mayor número posible de rutas y autobuses por vías que faciliten el transporte de la población.

El sistema ferroviario está en unas condiciones pésimas. El sistema férreo de carga es muy lento, y el de pasajeros es casi inexistente. Para mejorar ambos, se ha calculado una inversión de $ 1,400 millones en los primeros cinco años, y un costo anual operacional de $135 millones. Estos cálculos se basan en una extensión de líneas férreas en los 4,900 kilómetros existentes, y la construcción de 1,100 kilómetros adicionales.

El sistema de transporte es una infraestructura esencial para disminuir los costos de producción industrial, así como los agrícolas, y para facilitar el movimiento de la materia prima, equipos, y maquinarias necesarias para un desarrollo económico adecuado, promover el comercio, y hacer que Cuba pueda ser competitiva en el mercado internacional. Dada la geografía de Cuba, una isla larga y estrecha, es de suma importancia el tener una red férrea y de carreteras que pueda conectar puertos, aeropuertos y ciudades en forma conveniente.

ACUEDUCTOS Y ALCANTARILLADOS

Muy poco ha hecho la revolución con respecto a los acueductos, y prácticamente nada con relación a los alcantarillados. En la década de los 70 se formó una Junta Técnica para hacer recomendaciones al respecto. Esta Junta carecía de autoridad, y el resultado fue nulo. En realidad no ha habido ningún mantenimiento de las plantas ni del sistema de distribución y transmisión, sólo se han cogido «parches» cuando no ha habido otro remedio. Las plantas de tratamiento de agua, de origen norteamericano, han sido reparadas utilizando piezas provenientes del antiguo bloque socialista, lo que ha resultado un remedio desastroso.

Los acueductos construidos o reconstruidos completamente después de 1959 están trabajando a plena capacidad, pero sólo representan el 15% del sistema nacional. Un 70% de los acueductos proveen agua sólo entre 4 y 6 horas al día. Un 15% de los acueductos proveen agua a centros de acopio, donde la población tiene que ir a recoger el agua en cubos o tanques pequeños.

El deterioro del sistema de agua y alcantarillados es de tales proporciones, que el país ha tenido epidemias debido a la falta de higiene y salubridad del agua potable, y de la mezcla de las aguas albañales con el agua potable. De continuar esta situación, se pueden esperar epidemias de proporciones serias. Esto se debe principalmente a que estos sistemas tienen un promedio de construcción de 70 años, siendo así que la vida o duración de los mismos se fija normalmente en 50 años, y ello con un buen plan de mantenimiento, que no ha existido en Cuba. Se recordará que hace muy pocos años el municipio de Guáimaro se vio obligado a perforar cocos para dar agua a la población.

Al mismo tiempo, las tuberías de agua potable, en casos de falta de agua, o incluso de fallos en el servicio eléctrico, adquieren una presión negativa, que hace que «chupen» los desperdicios alrededor de las mismas, a través de las porosidades existentes y de las uniones defectuosas. A esta situación hay que añadirle la falta de substancias químicas para purificar el agua, y la casi imposibilidad por parte de la población de hervir el agua, debido a la falta de energía, o también a la ignorancia de la seriedad de esta situación. Aún más irresponsable es la actitud del gobierno de Castro, que se preocupa por mantener un buen suministro en los hoteles turísticos, y tiene en total abandono el agua potable de la población.

Existen en Cuba 17 regiones donde existe agua subterránea disponible para su transmisión y distribución futura. En las zonas de Occidente, están: Sierra del Rosario; Alturas de Pizarras; Llanura Costera del Sur de Pinar del Río; Península de Guanacabibes; Isla de Pinos; Alturas de La Habana-Matanzas; Llanura Roja de La Habana y Sabanas de Manacas. En la región de Las Villas: subregión de Trinidad; subregión Central y subregión del Norte. En Camagüey: Llanura de la Trocha; subregión de Camagüey-Tunas-Holguín; subregión del Norte y subregión del sur. En Oriente: subregión de Nipe y Llanura del Cauto. Todas estas regiones no sólo están disponibles, sino que pueden interconectarse mediante un sistema de distribución de tuberías.

La desalinización, proceso por el cual la sal se extrae del agua del mar, para obtener agua potable, sigue siendo costosa. Se utilizan procedimientos como ósmosis reversible, destilación, electrodiálisis, e intercambios de iones. Muchas islas utilizan el sistema de desalinización para obtener agua potable. Cuba no ha aprovechado este proceso. Sin embargo, debería retenerse como una opción posible en un futuro.

Una modernización completa de los acueductos y sistemas de transmisión y distribución es necesaria inmediatamente después del derrumbe del sistema actual. Se puede calcular, a groso modo, una inversión de $1,200 millones en los primeros cinco años. No es posible hacer reparaciones, sólo nuevas construcciones, porque las reparaciones, dado el mal estado del sistema, sólo producirían más roturas en otras partes del mismo. Hay que resolver el problema urgente, mediante un sistema de emergencia, que provea temporalmente agua potable sana a la población, mientras una reconstrucción completa se empieza.

Este sistema de emergencia tiene que ser a nivel nacional, y establecerse bajo ciertas condiciones; por ejemplo: asumir un consumo per cápita diario de 25 galones; utilización de los acueductos y plantas existentes; establecimiento de centros de recogida de agua, donde la población pueda obtener el agua necesaria, propiamente clorinada y purificada; el suministro debe ser de agua a presión. Estos centros estarán conectados por tuberías separadas por una distancia de 400 metros.

Los sistemas de acueductos y alcantarillados de Cuba deben ser privatizados tan pronto un gobierno de transición ocupe el poder. Los objetivos deben ser: (1) suministrar a la población un sistema de agua y alcantarillado que sea adecuado y seguro; (2) proporcionar este sistema en el menor tiempo posible; (3) establecer una política simple, pero completa, que estimule la inversión en estos sistemas.

Para ello habrá que seguir ciertas indicaciones. Habrá que establecer una agencia que regule al sector privado involucrado, desde el punto de vista de ingeniería, recursos públicos y ganancias, así como de un organismo que promueva y estimule las inversiones extranjeras y domésticas.

BIOTECNOLOGÍA

Esta es una rama muy importante en el mundo industrial moderno, y me refiero a ramas no solo puramente biotecnológicas, sino a la ingeniería genética, la inmunología, instrumentación médica, equipos médicos, biomedicina, farmacología, microbiología, tecnología in vitro, así como al desarrollo de materiales nuevos. Cuba ha invertido más de $3,000 millones desde finales de los 80 en estas ramas, se han asimismo formado muchos ingenieros y científicos. Esta es la única rama industrial donde se han invertido grandes sumas en los últimos años, y donde existe tecnología occidental y equipos de alta tecnología modernos.

Entre los centros principales tenemos: el Centro de Biotecnología, el Instituto Finlay, el Centro de Ingeniería Genética, el Biocen, el Centro de Preparaciones Biotecnológicas, el Centro de Inmunología, el Centro de Crías de Animales de Laboratorio, el Centro de Neurociencias, y "la Fabriquita". Existen muchas áreas que pudieran convertirse en industrias importantes y en sectores de exportación y de servicios y consultaría, pero que confrontan las limitaciones que se indican en el capítulo XI.

Actualmente estos centros han producido interferón, anticuerpos monoclonales e investigaciones sobre virus. También se han producido vacunas contra la meningitis y la hepatitis, proteínas, hormonas, equipos e instrumentos de fermentación e investigaciones sobre medicina tropical. Sin embargo, el éxito comercial alcanzado ha sido muy pobre, y más si se compara con la gran inversión de capital y de educación y entrenamiento del personal adecuado.

En el aspecto comercial y de investigación biomédica, Cuba ha concentrado sus esfuerzos en las áreas siguientes: investigaciones en ingeniería genética; desarrollo de vacunas y preparaciones biológicas; aplicaciones en diagnósticos inmunoquímicos; desarrollo de microbiología médica y medicina tropical; desarrollo de tejidos vegetales in vitro y desarrollo de una técnica para manipular embrios bovinos. Pero los resultados han sido de índole investigativa y científica, no comercial. El monto de las exportaciones biotecnológicas representa un 2% del total de las exportaciones de Cuba.

El acceso a fondos de investigación y desarrollo por los ingenieros y científicos cubanos en esta rama no tiene comparación con ninguna otra rama industrial. Se estima que hay alrededor de 10,000 ingenieros, científicos, médicos y técnicos relacionados con esta industria. De todos los centros antes mencionados, el más importante es el CIGB, o Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, establecido en 1986. Le sigue en importancia el Instituto de Investigaciones Carlos J. Finlay, dedicado a investigaciones biomédicas y bacteriológicas.

Debido al poco esfuerzo dedicado a la rama comercial, existen sospechas de que la inversión de capital en la adquisición de equipos, la preparación científica del personal, el esfuerzo y tiempo dedicado a las investigaciones, y el asesoramiento de mentores rusos, pueda estar relacionado con el desarrollo de actividades dedicadas a producir substancias que puedan ser utilizadas en una guerra química y bacteriológica. Ciertamente, Cuba cuenta con los medios para producir substancias como el A-232, A-234, XV, que utilizan fosfatos y solventes industriales, Anthrax, o microorganismos o virus relacionados con enfermedades como la viruela, peste bubónica, fiebre amarilla, y otras enfermedades tropicales o ya desaparecidas. En los Estados Unidos, por ejemplo, existen sólo 7 millones de vacunas contra la viruela. De producirse un brote masivo de esta enfermedad, sería una situación de gravedad extrema.

Los rusos desarrollaron la tecnología conocida como Novichok o tecnología binaria. Mediante este sistema, dos substancias no tóxicas por si mismas, al mezclarse bajo ciertas condiciones específicas, producen agentes o substancias tóxicas. Casi todas estas técnicas utilizan agentes químicos agrícolas, ya que son más difíciles de identificar como elementos que puedan ser utilizados para estos propósitos. Cuba utiliza muchos de estos químicos agrícolas.

Castro mantiene relaciones e intercambios comerciales y científicos con países como Irak e Irán. De acuerdo con informes de ingenieros que han desertado en los últimos meses, y que trabajaban en Cuba en esta rama de la biotecnología, Cuba le vende a Irán tecnología así como equipos de fermentación e instrumentación, que pudieran ser utilizados en la preparación de microorganismos letales.

Si esta rama se desarrollase en forma comercial adecuada, pudiera producir resultados altamente exitosos en ciertas ramas donde Cuba pudiera tener ventajas comparativas y estuvieran fuera de la competencia o de la protección de patentes de las firmas multinacionales. Productos relacionados con derivados de las plantas medicinales y otros ingredientes naturales, tendrían un futuro promisorio para esta industria. También se pudiera desarrollar la industria de equipos de diagnóstico, así como de análisis y terapéuticos.

Un aspecto de interés especial en el campo de la biotecnología sería el uso de la fermentación y enzimas, células de animales y plantas, aplicaciones del DNA que puedan comercializarse para ser fuentes de ingresos para el país. La biología veterinaria sería otro aspecto industrial de un futuro prometedor. Dadas las características del país, y el número de médicos y de ingenieros que han trabajado en este giro, esta es una industria no aprovechada comercialmente, pero que tiene un gran futuro en el desarrollo industrial y económico del país.

ELECTRÓNICA

Cuba comienza a desarrollar una industria electrónica a mediados de los 60, con el ensamblaje de radios. Su mayor desarrollo tuvo lugar entre 1975 y 1985, período en el que se construyeron fábricas de baterías, pizarras telefónicas, electrónica aplicada a la biomedicina y semiconductores. En esta misma época, comienza un auge también en las ramas de programación y procesamiento de datos, con el asesoramiento de la Unión Soviética. Númerosos ingenieros y técnicos cubanos se especializaron en este sector de la ingeniería. Han desarrollado sistemas de programación especializados, e incluso mantienen actividades electrónicas militares.

Al caer el bloque soviético, esta industria es una de las primeras en ser afectada, ya que varios países de Europa Oriental eran los principales clientes. Desde 1992 no ha habido nuevas inversiones en este sector industrial, y muchas de las fábricas están cerradas o trabajan a un 25% de capacidad. Expertos irlandeses que han analizado el desarrollo de esta industria en Cuba, llegaron a la conclusión de que la industria de la informática tecnológica de Cuba era más avanzada que la de Irlanda.

El ICDI, Instituto Central de Investigaciones Digitales, en colaboración con los centros de investigación biomédica, ha desarrollado equipos biomédicos de alta tecnología, que tuvieron su mayor actividad en la década de los 80, cuando se construyó una fábrica en La Habana para la investigación y fabricación de equipos biomédicos.

La EMCO, otro organismo industrial de equipos electrónicos creado por el gobierno, estableció una planta de piezas y fichas electrónicas en 1978, con un área de producción de 4,300 metros cuadrados. Posteriormente, en 1982, construyó una planta de fabricar circuitos integrados, de 4,900 metros cuadrados. Otro organismo gubernamental, el EIE, o Empresa Industrial Electrónica, estableció plantas para fabricar los teclados para computadoras personales compatibles con IBM, DEC y otros sistemas internacionales. La capacidad de producción era de 250,000 unidades al año.

El mismo organismo creó una fábrica de circuitos integrados, utilizando como base tecnología Betamax, fabricando circuitos impresos de 500x50 mms, con líneas de 0.45 mms y separaciones de 0.6 mms. Ya esta tecnología está obsoleta, y la planta cerrada. La Eproelec, empresa creada en 1962, desarrolló fábricas de baterías A, AA, y AAA, equipos de comunicación, pizarritas telefónicas PABX, así como equipos de grabación de radio. Toda la industria electrónica de Cuba está actualmente o cerrada o trabajando a una capacidad de menos de un tercio de su potencial, y no ha adquirido tecnología moderna desde 1989.

Pero el desarrollo electrónico en Cuba, con el asesoramiento de la Unión Soviética, mostró un interés muy grande en este sector tecnológico por parte de los ingenieros cubanos, que adquirieron conocimientos muy especializados. Muchos de ellos se dedican hoy en día a vender estos conocimientos como consultores de firmas extranjeras, claro que a través del gobierno cubano, que es el que recibe el pago en dólares. Cuba ha desarrollado también una capacidad militar de espionaje e interferencia electrónica, aprovechando también el conocimiento de muchos ingenieros cubanos en la informática y computación.

Rusia mantiene en Cuba la base de espionaje electrónico de Lourdes. Esta base, de 28 millas cuadradas, está situada al sureste de La Habana; trabajan en la misma 800 técnicos e ingenieros rusos. Rusia se ha gastado alrededor de $2,000 millones en esta base, y desde Noviembre de 1996 hasta la fecha, ha modernizado los equipos con una inversión de $95 millones. La base tiene dos grupos de platos o discos rastreadores y un sistema de satélites. Un grupo es para interceptar las llamadas telefónicas, en general, producidas en los Estados Unidos. El otro grupo está dedicado a funciones específicas y a intercepciones especiales de teléfonos. De acuerdo con el ex-coronel soviético Lunev, la importancia estratégica de la base de Lourdes ha aumentado desde que el Presidente ruso dio la orden en febrero de 1996 de aumentar el espionaje ruso a las comunicaciones de Estados Unidos de índole comercial, financiero e industrial.

Rusia pagaba a Cuba $200 millones al año por el alquiler de esta base. Posteriormente ambos países suscribieron un acuerdo y, en 1995, Rusia comenzó la construcción en Bejucal, de una base similar a la de Lourdes, más pequeña, pero más moderna. Esta base, controlada y operada por los cubanos, empezó a funcionar en Febrero de 1997. O sea, ya Rusia no le paga más alquiler a Cuba, a cambio de esta nueva base. Pero la base cubana de Bejucal tiene una función más importante y peligrosa que la de espiar o interceptar las telecomunicaciones de los Estados Unidos. Esta función es la de interrumpir, interferir o distorsionar las redes computacionales de los Estados Unidos.

En 1991, Cuba comenzó un proyecto altamente secreto, dirigido por el Directorio Militar de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, aprovechando los conocimientos y experiencia de los ingenieros cubanos en la microelectrónica y computación. El grupo se dedicó al desarrollo de virus electrónicos que pudiesen infectar las redes computacionales. Al comienzo tuvo un presupuesto módico, $50,000, para la adquisición de datos e información sobre redes de computación, utilización del SATCOM, y tecnología en general. Ademas de virus, se pueden introducir códigos erróneos, medios de distorsión y programas maliciosos, que hacen que una computadora, o red de computadoras, actúe en forma distinta a la supuesta.

Las computadoras con acceso a líneas telefónicas pueden ser penetradas por intrusos desde cualquier parte del mundo, aun desde lugares muy distantes de la localización de las mismas. Para tener acceso a las mismas, el intruso debe obtener la identificación o código del usuario, lo que se puede hacer en forma legal o ilegal, mediante programas y técnicas sofisticadas. Una vez obtenido el código, se pueden instalar programaciones altamente complejas que permiten que el intruso pueda reentrar al sistema sin ser identificado o detectado.

Cada día nuestra sociedad aumenta la concentración de información, y dependencia en general, de las computadoras, desde el aspecto civil, doméstico y comercial, hasta el militar. O sea, operaciones de este tipo pueden desde causar pérdidas de productividad en una industria, o crear folios erróneos, hasta interrumpir centros de transporte, como aeropuertos, e incluso operaciones militares. Este trabajo de intromisión electrónica en las redes computacionales sigue en plena actividad en Cuba, ahora teniendo como centro operacional la nueva base de Bejucal, y utilizando los conocimientos electrónicos adquiridos por muchos ingenieros cubanos durante el desarrollo de la industria electrónica comercial e industrial.

MINERÍA

Cuba es, sin duda, un país rico en minerales. Sin embargo, la revolución no ha sabido, ni ha podido, extraer plenamente las riquezas de este sector. Hasta la fecha existen unos 26 contratos con firmas extranjeras para la exploración y explotación de minerales. La mayor de estas firmas es la Sherritt del Canadá, ahora conocida como Meridian, para la explotación de níquel y cobalto.

La minería representa solo el 2% del producto social bruto de Cuba, pero constituye un sector importante de exportación. El nivel de exportación de níquel en 1989 fue de 46,000 toneladas. Hasta 1997, este nivel no se ha vuelto a alcanzar, siendo ese año de 38,000 toneladas. Las firmas canadienses son las más númerosas en Cuba en la minería, y además de la Meridian, están la Joutel, CaribGold, McDonald Mines Exploration, Republic Goldfields y Miramar. Algunas de estas firmas solo subscribieron contratos de exploración y ya se han retirado de Cuba. Sin duda alguna, la Meridian es la que mantiene el nivel más alto de inversión en Cuba.

Cuba tiene las reservas más grandes del mundo en níquel y cobalto, estimadas en 800 millones de toneladas en 30 depósitos. Es uno de los 4 países-los otros son Zayre, Zambia, y Rusia- con reservas significativas de cobalto. En 1959, la producción de níquel y cobalto fue de 20,000 toneladas en Nicaro, construida en 1943. La compañía Moa, apenas terminada, fue confiscada al principio de la revolución. Luego empezó una inversión soviética que ocasionó un verdadero desastre en el sector minero.

Actualmente existen dos minas en operación, en Moa y en Nicaro. La producción se lleva a cabo en tres localidades. La antigua Moa, ahora Pedro Soto Alba, tiene una capacidad de 22,500 toneladas por año. Ambas plantas, la de Moa y Nicaro necesitan un proceso grande y costoso de modernización. Tanto el sector del níquel, como el de cobalto, tienen actualmente un costo de producción muy alto, con costos alrededor de un 50% de las ventas.

Además de níquel y cobalto, Cuba posee reservas de plomo, zinc, oro, cobre, manganeso, hierro, cromo, zeolitas y cuarzos. Las reservas de oro de Cuba se estiman en 30 toneladas. Han habido negociaciones con firmas extranjeras, pero hasta ahora sin ningún contrato en firme. Las principales reservas se encuentran en El Descanso, en Santa Clara, Jobabo en Camagüey y Aguas Claras en Holguín.

Las investigaciones relacionadas con las zeolitas comenzaron en 1970, pero la explotación de las mismas no comenzó hasta los 80. Las zeolitas, además de su uso agrícola, pueden utilizarse como catalíticos en el tratamiento de desperdicios, y en la eliminación de olores en procesos industriales. También tienen uso como alimento de cerdos, vacas, pollos, y como fertilizante. Existen unas 50,000 toneladas anuales para exportación, provenientes de 4 de los 12 depósitos identificados. Las reservas se estiman en 1,000 millones de toneladas. Los principales depósitos se encuentran en Sancti Spiritus, Camagüey, y Santa Clara.

El potencial de la minería en Cuba es enorme, y será una fuente importante de ingresos en una Cuba post Castro. Actualmente no se ven posibilidades mayores de crecimiento, permaneciendo su producción en alrededor de un 2% a un 4% del producto social bruto.

TECNOLOGÍAS DE PRODUCCIÓN Y SERVICIO

Desde el punto de vista de los avances tecnológicos, las técnicas existentes en Cuba, en cuanto a producción industrial y oferta de servicios especializados son obsoletas. En general, con ciertas excepciones, podemos afirmar que las tecnologías existentes se remontan a finales de los 50 y 60. Sólo ciertas industrias establecidas en el período comprendido entre 1970 y 1985 muestran procedimientos novedosos, aunque no comparables a los utilizados en el mundo industrial competitivo de 1998. Existe, por ejemplo, una fabrica de acero, Vanguardia Socialista, que utiliza técnicas de cortar el acero con rayos láser. La fábrica de cemento de Cienfuegos, de tecnología de la antigua Alemania del Este, muestra ciertos avances tecnológicos, así como una fábrica de yogurt, que esta automatizada y es de tecnología italiana.

Una fábrica de fichas y tarjetas electrónicas, en Pinar del Río, con tecnologías de Italia, Japón y España, utilizaba varios robots, lo que disminuye la necesidad de mano de obra. Sin embargo, esta tecnología de tarjetas electrónicas ha avanzado tan rápidamente en los últimos 10 años, que dicha fábrica necesitaría una inversión grande de capital para renovar su tecnología. El ICID, Instituto Central de Investigaciones Digitales, ha desarrollado varias técnicas modernas de computación, pero sus aplicaciones son principalmente militares y de oferta de servicios a firmas extranjeras.

En su mayor parte, las técnicas utilizadas en las industrias cubanas se reducen a innovaciones mecánicas y eléctricas realizadas por los ingenieros y técnicos cubanos. Un ejemplo lo tenemos en la Cervecería Tropical, destilería de cerveza situada en Marianao. Esta fábrica utiliza todavía la misma tecnología que estaba establecida allí en 1958. Los empleados industriales en Cuba carecen de motivación, no existe el incentivo típico del sistema capitalista. El resultado es la poca productividad y la baja calidad en los productos y servicios.

Existen tres tecnologías de automatización industrial; mecánica, electromecánica y robótica. La automatización mecánica es aquella que los ingenieros y técnicos crean en los talleres, como aditamento a los equipos e instrumentos, para crear cierta innovación en el proceso de fabricación. Esta es la más utilizada en Cuba, y demuestra el potencial futuro de los obreros especializados e ingenieros del país. La automatización electromecánica es la tecnología que utiliza instrumentos o equipos mecánicos, controlados por técnicas electrónicas sofisticadas, muchas de ellas utilizando computadoras o microprocesadores. El resultado es una mayor eficiencia y calidad. Muy pocas de las fábricas en Cuba utilizan esta tecnología, y aquellas que lo hacen, tienen ya tecnologías atrasadas. La automatización robótica es la que utiliza a robots o brazos mecánicos para efectuar muchas operaciones industriales. Esta tecnología requiere una inversión grande de capital, y se utiliza principalmente en líneas de producción en serie. No existe en Cuba actualmente.

La tecnología industrial moderna tiene ciertas técnicas que se aplican a los procesos industriales para obtener más producción a un costo menor. Ninguna de estas técnicas se utilizan actualmente en Cuba. Las principales tecnologías son: "justo a tiempo", y "cero-inventario". La tecnología "justo a tiempo" es empleada en los Estados Unidos y más que una tecnología, es una metodología de producción que combinada con la técnica de "cero-inventario", hace posible aumentar la productividad, disminuir los costos de producción, y hacer más flexibles las líneas de producción.

La mayor diferencia entre un centro de producción que utilice la tecnología «justo a tiempo» y un centro normal, es que en el primero se fabrica sólo exactamente lo necesario para cumplir las metas pedidas por el cliente, o sea, no hay necesidad de almacenaje ni de inventario de productos terminados. Esta tecnología se complementa con el concepto moderno de parques industriales, que imita el concepto de centros comerciales para tiendas.

En una Cuba post Castro, además de las inversiones de capital necesarias para modernizar las tecnologías actuales de producción, habrá que introducir estas nuevas técnicas o conceptos de producción industrial, para poder desarrollar una industria que pueda competir en el mercado global.

INVERSIONES

El monto de las inversiones extranjeras en Cuba, desde 1990, ha sido más de lo que debía ser, dado el carácter opresor del sistema, pero mucho menos que las expectativas cubanas. Quizás por temor a la Ley Helms Burton, quizás por el riesgo que las mismas representan, dado el carácter totalitario del régimen y la inestabilidad política, y posiblemente por una combinación de ambas causas. En realidad, la inversión extranjera fue legalizada en 1982, pero, como se explica en el capítulo IV, no fue solicitada abiertamente hasta la caída del bloque socialista, y el cese de los subsidios soviéticos.

A medida que la situación económica del país ha ido empeorando, el gobierno ha ido siendo más flexible en cuanto a las inversiones extranjeras. Hasta la fecha, existen más de 140 sociedades mixtas con el gobierno, de las cuales 55 pertenecen al sector turístico. Las inversiones, y las actividades están concentradas en los hoteles, la infraestructura turística, minería, exploración y explotación de petróleo, agricultura, telecomunicaciones, y servicios, especialmente financieros.

El monto total de las inversiones se calculaba, en 1997, entre $1,200 y $2,000 millones, una suma pequeña comparada con las normas de inversión en la América Latina. Las actividades que más abundan son el turismo y aquellas que producen divisas. O sea, no para el consumo doméstico. En 1982, el gobierno aprobó el decreto ley No. 50, que permitía la inversión extranjera. Sin embargo, no fue hasta 1987, con la creación de la corporación Cubanacán, relacionada con el turismo, que se empezó a promover este renglón. En julio de 1992, el gobierno aprobó una serie de regulaciones y cambios constitucionales relacionados con las inversiones extranjeras.

Las firmas extranjeras en Cuba pueden funcionar a través de oficinas representativas, registradas en el país, o por sociedades mixtas con el gobierno. Las empresas estatales están asociadas a un ministerio, o algunas pueden estar asociadas a un subgrupo de un ministerio. El aporte del gobierno cubano es el usufructo de la tierra, edificios, instalaciones existentes, materiales, maquinaria y mano de obra. Un problema grave para los que piensan invertir en Cuba es el financiamiento. Cuba no tiene acceso a ningún tipo de crédito internacional. Como resultado, en las empresas mixtas, el inversionista tiene que buscar su propio financiamiento. Y como es lógico, el país es visto, en los círculos financieros, como de «gran riesgo».

Existen innumerables obstáculos relacionados con las firmas que operan en Cuba, y que les afectan adversamente. No existe ninguna ley corporativa sofisticada, no hay una base tributaria coherente, y no existen sindicatos independientes. Las firmas extranjeras, a su vez, sufren de las mismas vicisitudes del pueblo cubano: carencia de combustible, de energía eléctrica, de telecomunicaciones apropiadas, de agua potable, de piezas de repuesto, y carencia vital de transporte. Las facilidades de compras en tiendas, aun en La Habana, son limitadas, y no se pueden comparar favorablemente con la de ningún país en vías de desarrollo. Las operaciones comerciales son caras. Las firmas tienen que operar a través de entidades gubernamentales para buscar oficinas y acomodaciones, así como para contratar mano de obra.

Algunas inversiones existentes en Cuba son: Western Mining Co.,Meridian, World Textile Corp., ING Bank, Sunshine Holdings, Mexpetrol, P&I, Unilever, Caribgold, Minera Mantua, Pernod, Sol Meliá, Mitsubishi y Phillips. En resumen, el monto de las inversiones es inadecuado. Ha habido una reducción en el número de inversionistas potenciales, y no han habido inversiones serias en el ámbito industrial o azucarero. Cuba necesitaría un influjo de $8,000 millones en inversiones para poder conseguir un desarrollo económico adecuado.

NIVEL DE VIDA

A continuación expondremos cifras comparativas entre 1958 y 1998, que nos darán una visión clara del desastre social y económico que el régimen de Castro ha traído al pueblo cubano. Empecemos por el ingreso per cápita anual. En 1958 Cuba ocupaba el tercer lugar en la América Latina en ingreso per cápita, y el segundo lugar en ingreso per cápita distribuido. Esto significa que existía una clase media grande y estable. Si proyectamos el ingreso per cápita cubano desde 1925, y si Cuba hubiese mantenido el crecimiento normal que sostuvo durante la época pre Castro, el ingreso per cápita actual sería de $10,100.

Además el peso cubano de 1958 estaba a la par que el dólar, y así sería en la actualidad de no haber surgido Castro. El peso cubano actual no es canjeable en mercados oficiales y en el mercado negro fluctúa entre 20 y 30 pesos por dólar.

Líneas telefónicas

En 1958 Cuba tenía 15 por cada 100 habitantes. En 1998, 3 por cada 100 habitantes. En 1998, hay países Centro y Sur Americanos, en Asia, África, y Europa, que no han alcanzado todavía el nivel de Cuba en 1958. Este alto índice de líneas telefónicas en Cuba no se debía a que existiesen casas con un gran número de líneas por casa, ya que en 1958 eso no se acostumbraba, ni aun en Estados Unidos. El alto número de líneas por habitantes denota de nuevo la existencia de una clase media fuerte y de un auge comercial y económico. Más aún, la calidad de los equipos estaba a la par que la de Estados Unidos. El 65% de los equipos telefónicos cubanos en 1998, datan de la década de los 50.

Energía eléctrica

En 1958 había 450 Vatios por persona. En 1998, 75 Vatios por persona. La capacidad instalada y generadora de energía eléctrica es un índice del desarrollo económico de un país. En 1958, el índice de Cuba era el apropiado para un país en pleno desarrollo económico. En 1998, se estima que un país, para poder mantener un desarrollo económico industrial y comercial debe tener un mínimo de 800 Vatios por persona. Cifra muy lejos de lo que Cuba tiene ahora, y cifra que de Cuba haber seguido un crecimiento normal, hubiese fácilmente sobrepasado.

Consumo de calorías

En 1958, 2,800 por día por persona. En 1998, 1,100 por día por persona. Además, el consumo proteico, carne, pescado, huevos, etc, era adecuado. O sea, era una dieta balanceada. La dieta del cubano actualmente está por debajo de la recomendada por Naciones Unidas, y a esto hay que añadirle la carencia de un balance proteico, lo cual está causando un daño genético irreversible.

Consumo de carne

En 1958 alcanzaba 76 libras por persona al año. En 1998, 20 libras por persona al año. El consumo de huevos era en 1958, 47 por persona al año. En 1998, 13 por persona al año. El consumo de carne del cubano en 1958 lo colocaba entre los más altos. El consumo de pollo, en 1958, 12 libras al año por persona. En 1998, 7 libras al año por persona. De nuevo, la dieta actual es insuficiente y por debajo de las indicaciones dietéticas internacionales. El consumo en 1958 era el adecuado, y ello a pesar de que la industria avícola no había alcanzado todavía un desarrollo al nivel del resto de la industria agropecuaria.

Automóviles

En 1958 había 38 por cada 1000 habitantes. En 1998, 11 por cada 1000 habitantes. Las costumbres de la época, no eran como las costumbres actuales de algunos países desarrollados de tener más de un automóvil por casa. En cuanto al transporte público, en 1958, en transporte urbano, 1 ómnibus por cada 300 habitantes. En 1998, 1 ómnibus por cada 15,000 habitantes. En el transporte interurbano, en 1958, 1 ómnibus por cada 2,000 habitantes. En 1998, 1 ómnibus por cada 7,000 habitantes.

Número de televisores

En 1958, era de 65 por cada 1,000 habitantes. En 1998, 25 por cada 1,000 habitantes. El número de televisores per cápita colocaba a Cuba segunda solo de Estados Unidos, y por encima de muchos países europeos. Cuba fue el segundo país, en el mundo, en tener televisión en colores. Existían cinco estaciones nacionales de televisión, de las cuales, dos transmitían en colores. En 1998, dos estaciones nacionales de televisión. Estaciones de radio: en 1958, 32, en La Habana con transmisión nacional, sin contar estaciones locales en las ciudades. En 1998, 3 estaciones nacionales.

CONCLUSIONES

La realidad social y económica de Cuba en 1999 a los 40 años de revolución, podemos resumirla en los siguientes diez puntos:

1. Grandes extensiones de tierra inservible, ya sea por abandono, salinización o el uso abusivo de cambios de cultivo.

2. La ganadería diezmada.

3. La industria anticuada e ineficiente.

4. La infraestructura en varios respectos casi inexistente.

5. El país sufre una crisis aguda de enérgeticos.

6. El sistema de telecomunicaciones requiere una urgente modernización.

7. La deuda externa es desproporcionadamente grande, una de las más altas del mundo.

8. El sistema de transporte público se ha deteriorado al máximo y es casi inútil.

9. La moneda nacional es prácticamente inservible y ha sido reemplazada por el dólar.

10. El sistema de higiene y salubridad es atrasado y tiene a la población en constante peligro de epidemias.

Antes de 1959, Cuba era un país con una economía floreciente, un país en pleno desarrollo, si consideramos todos los índices económicos pertinentes. Pero la debacle socialista arribó al poder, y truncó todo crecimiento industrial y económico, así como el espíritu empresarial del cubano. No existen posibilidades, bajo el sistema actual, de que Cuba pueda tener una mejoría socio económica. Tanto la economía, como la sociedad cubana, mantendrán una degradación paulatina. La situación es, por tanto, en extremo crítica y deplorable, y el gobierno de Fidel Castro, dueño absoluto del país, es el único responsable de ello.

Copyright © 1999 Manuel Cereijos

Cada trabajo que aparece en estas páginas electrónicas de El Centro Cubano es una creación libre y sin censura del autor o de los autores. Las ideas expresadas en los análisis, artículos, ensayos, etcétera, son responsabilidad individual de su (s) creador(es). Ninguno de los textos presentados representa la opinión de grupos, agrupaciones o colectivos de ninguna índole.


Cuban Center for Cultural, Social & Strategic Studies, Inc.
P.O. Box 651806
Miami, FL 33265
Phone: (305)270 8779 -- Fax: (305)595 1883

E-mail: mailbox@cubancenter.org
Home: http://www.cubancenter.org
Copyright © 1999 - Cuban Center for Cultural, Social & Strategic Studies, Inc.
All Rights Reserved.